{"id":1175,"date":"2024-10-09T11:32:44","date_gmt":"2024-10-09T11:32:44","guid":{"rendered":"https:\/\/mayherman.com\/?p=1175"},"modified":"2024-10-09T11:42:04","modified_gmt":"2024-10-09T11:42:04","slug":"la-flor-y-el-vestigio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/mayherman.com\/en\/la-flor-y-el-vestigio\/","title":{"rendered":"LA FLOR Y EL VESTIGIO"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1175\" class=\"elementor elementor-1175\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-7959a681 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default qodef-elementor-content-no\" data-id=\"7959a681\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-84dc672\" data-id=\"84dc672\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-21a8303 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"21a8303\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>M\u00e1s de una flor despliega con pesar<br \/>su perfume dulce como un secreto\u00a0<br \/>en las soledades profundas<\/p>\n<p><br \/><strong>Charles Baudelaire\u00a0<\/strong><br \/><strong>Las flores del mal\u00a0<\/strong><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-31172b42 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"31172b42\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>\u00bfQu\u00e9 se pinta cuando se pintan flores ? \u00bfEs el agua que beben, el aire que respiran, la luz que miran, el color de su coraz\u00f3n tan limpio ? \u00bfQu\u00e9 hay en su interior, que nos cautiva y expresa sin palabras\u00a0 aquella armon\u00eda que buscamos en la naturaleza, en el rostro de los que amamos? \u00bfQu\u00e9 nos enreda en sus\u00a0 cautivadoras formas?\u00a0<\/p>\n<p><br \/>La gran pintora americana Georgia O\u00b4Keefe hab\u00eda descubierto \u201cque pod\u00eda decir cosas con colores y formas que no pod\u00eda decir de otra manera, cosas para las que no ten\u00eda palabras\u201d. Elegir las flores para ello puede parecer caprichoso, sin embargo todos hemos experimentado alguna vez la elocuencia de las flores para decirnos algo, para conectar con sensaciones y sentimientos pr\u00f3ximos a una extra\u00f1a emotividad. A trav\u00e9s de la pintura no hemos dejado de mirarlas nunca y de intentar atrapar eso que sabemos que guardan: la belleza.\u00a0<br \/>\u201cUna flor es relativamente peque\u00f1a. Todo el mundo hace asociaciones con una flor, la idea de flor (\u2026). Sin embargo, en cierto modo, nadie contempla realmente una flor. Es tan peque\u00f1a \u2014no tenemos tiempo\u2014, pero para mirar se necesita tiempo, (\u2026). Voy a pintar lo que veo, lo que significa la flor para m\u00ed. Pero voy a pintarla grande para persuadir a la gente de que se tome el tiempo necesario para contemplarla.\u201d\u00a0<br \/>Lo que O`Keefe trat\u00f3 de hacernos ver, amplificando en grandes lienzos lo que la naturaleza expresa en escasos cent\u00edmetros, fue lo hermoso de una revelaci\u00f3n que ella sinti\u00f3 como un misterio vital. Observando las flores como Georgia hab\u00eda querido que se viesen, conmovedoras, seductoras, desnudas, sinceras, May Herman persigue su jard\u00edn dentro de cada una. Como ella, concede a toda forma natural, a todo fruto o flor una vida espiritual, un sentimiento\u201d.<br \/>Sin embargo, con distinto sentido de lo est\u00e9tico, no intenta redefinir la forma ampulosa de la flor y sus misterios, sino m\u00e1s bien recrear los bordes imprecisos de su anatom\u00eda, extender sus lazos con lo que ella piensa, con lo que la flor sabe, intercambiar lo que ambas sue\u00f1an, en suma, comprender la fragilidad de la existencia. Nace ah\u00ed el tejido h\u00famedo, casi vaporoso, cre\u00e1ndose y recre\u00e1ndose desde este ritmo pausado un entorno propicio para el flujo del blanco, en cuyo ser se diluye la forma, en suave di\u00e1logo con el aire, el agua, la luz, la carne.\u00a0<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En May Herman se manifiesta la feminidad del gesto,\u00a0 ese cuidado en no revelar del todo lo que a\u00fan duerme, la atenci\u00f3n hacia aspectos que pueden sugerir ternura o pureza, energ\u00eda creadora. Delicadeza, con lo que es sensible al tacto. Lo que no ha de tocarse se presta solo al alcance de la mirada, acompasada por las pinceladas en la suave reverberaci\u00f3n de las ondas, en el flujo l\u00edquido de una carnosidad vegetal. A veces sucede en el cuadro como en la huidiza onda que la hoja provoca en su ca\u00edda en el estanque quieto, sometida su transparencia a la luz. No es la pureza del tono altivo y sonoro, contrastado. Como en Monet, es arm\u00f3nico, un rumor que persiste tras la bruma desva\u00edda, una luz que nos llega en la niebla de lo fugaz.\u00a0<\/p>\n<p><br \/>Claude Monet , cuya vocaci\u00f3n alcanz\u00f3 en buena medida a la jardiner\u00eda, confesaba su obsesi\u00f3n por las flores, a las\u00a0 cuales, seg\u00fan \u00e9l mismo, \u201cdeb\u00eda el haberse convertido en pintor\u201d. Con sus pinturas persigui\u00f3 toda su vida el reflejo so\u00f1ado de Giverny, su cuadro m\u00e1s vivo. Con el agua supo multiplicar los efectos del espacio crom\u00e1tico del cuadro, amplificando la luz y sus simetr\u00edas, creando el tejido org\u00e1nico en el que sustent\u00f3 su colorido sue\u00f1o.<\/p>\n<p><br \/>El\u00a0 color s\u00ed importa: la luz en \u00e9l habita y cada cambio que en \u00e9l opera, trastorna su ser en los matices y sutilezas que encarnan las sensaciones y animan nuestra sugesti\u00f3n. May Herman concibe el motivo pict\u00f3rico como un espacio de transici\u00f3n hacia el color -o desde el color- . En principio es un espacio crom\u00e1tico, con el que consigue articular su proceso creativo, ocultando, cubriendo o penetrando este espacio en veladuras sucesivas o fragmentos de una tenue presencia, de una materialidad liviana, que rara vez llega ser oclusiva.\u00a0 Las claras transparencias se superponen en capas sin acallar el colorido, que respira y subsiste buscando su presencia y materialidad en la hoja, en la flor, en la ra\u00edz, retratando en cada pliegue la naturaleza vulnerable de la planta, que se muestra a veces gr\u00e1cil y danzarina, a veces huidiza o quebradiza, a menudo herida. La delicadeza en la ejecuci\u00f3n es el pulso de una luz deleble contra la materia ausente.<\/p>\n<p>May Herman se propone en cada cuadro la construcci\u00f3n de una imagen que hable de s\u00ed misma, lo que no puede decirse con las palabras. Si para Odilon Redon, las flores, en su secreta simbolog\u00eda, son \u201cexquisitos prodigios de luz\u201d, para David Hockney, las flores y plantas \u201crepresentan esperanza\u201d. Con cada trazo, cada p\u00e9talo, cada nube, nace una nueva flor, se va configurando la imagen que se esfum\u00f3 en el cuadro anterior, imagen que persigue en cada pintura hasta el cuadro so\u00f1ado, pues no existe el cuadro final. En el empe\u00f1o, deja May las huellas de un camino sembrado de dudas, de quiebros y regresos. De cosas -anhelos- que necesitan ser vistas con m\u00e1s atenci\u00f3n, m\u00e1s de cerca, o m\u00e1s de lejos. De cosas -sue\u00f1os- que se rompen con solo mirarlas. Prescindiendo de conceptos premeditados que pudiesen conducir sus gestos con frases hechas, se atreve a actuar, a decidir. En la acci\u00f3n concurren los sue\u00f1os y los errores, las intenciones y arrepentimientos, en unas manchas se cuenta la belleza y el dolor. En este sentido su coincidencia con O\u2019Keefe es total: \u201cSolo cuando se elige, se dejan cosas de lado y se fijan los puntos b\u00e1sicos, se tropieza uno con el significado verdadero de las cosas\u201d. Buscar con la pintura los lagos limpios y claros que existen dentro de una una flor, reparar aquello roto y buscar un comienzo, borrar lo anterior, pensar que todo se ver\u00e1 bajo una luz diferente, aquella luz imprecisa, como la memoria.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Me apuntaba May Herman que \u201cel ser humano, el organismo m\u00e1s complejo que ha creado la Naturaleza, es por esa misma circunstancia el m\u00e1s vulnerable.\u201d Estoy con ella. Somos un azaroso c\u00famulo de emociones, que act\u00faan sobre nosotros desde dentro, con inusitada fuerza, haciendo tambalearse nuestro fr\u00e1gil esqueleto an\u00edmico, como una flor bajo la tormenta. Pero saberse fr\u00e1gil no es reconocerse d\u00e9bil. El duro cristal, que May emula en sus peque\u00f1as composiciones escult\u00f3ricas, tambi\u00e9n se rompe con facilidad. Se rompe tambi\u00e9n el silencio, como se rompe el papel\u00a0 o la lanza, o se quiebra la barrera \u00bfQu\u00e9 puede quedar tras la sacudida? No todo se pierde, entonces, \u00bfc\u00f3mo poner en orden los vestigios de esta hecatombe? Declamaba Baudelaire:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a1Que [el esp\u00edritu]\u00a0 se cierna sobre la vida, y\u00a0<\/em><br \/><em>alcance sin esfuerzo<\/em><br \/><em>el lenguaje de las flores y de las cosas mudas!<\/em><\/p>\n<p><br \/>May Herman nos propone en \u201cPo\u00e9tica de la Fragilidad\u201d un breve pero vital paseo emocional y contemplativo, delicadamente ordenado desde las ra\u00edces y la flor primigenia, pasando por la madurez y el fruto, hasta la flor terminal, en que la caducidad vence inexorable. Nos vela y nos desvela May su pensamiento, escondido quiz\u00e1s entre las ondas de los p\u00e9talos que danzan, tras el acto transl\u00facido de una polinizaci\u00f3n crom\u00e1tica, convocando la transfiguraci\u00f3n del esp\u00edritu en imagen pict\u00f3rica.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a907a31 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"a907a31\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p class=\"p2\"><strong>Fernando de la Rosa<\/strong><\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s de una flor despliega con pesarsu perfume dulce como un secreto\u00a0en las soledades profundas Charles Baudelaire\u00a0Las flores del mal\u00a0 \u00bfQu\u00e9 se pinta cuando se pintan flores ? \u00bfEs el agua que beben, el aire que respiran, la luz que miran, el color de su coraz\u00f3n tan limpio ? \u00bfQu\u00e9 hay en su interior, que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-1175","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/mayherman.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1175","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/mayherman.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/mayherman.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mayherman.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/mayherman.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1175"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/mayherman.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1175\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1189,"href":"https:\/\/mayherman.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1175\/revisions\/1189"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/mayherman.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1175"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/mayherman.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1175"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/mayherman.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1175"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}